Cicatrices del aire
Respiro el peso de un mundo invisible,
un aire denso que nadie ve.
Cada paso, un eco hueco,
cada palabra, un silencio cruel.
El sol brilla, pero no me toca,
soy un fragmento de sombra errante.
Los días se arrastran sin rumbo,
y las noches me envuelven en su arte.
Busco consuelo en paredes mudas,
en la danza febril de mis pensamientos.
La vida es un cuadro roto y confuso,
un laberinto de vanos intentos.
Las voces resuenan desde lejos,
pero mi voz nunca aprende a salir.
Soy un espectador de mi propio vacío,
un barco sin velas que no quiere huir.
El cielo grita colores vibrantes,
pero en mí, solo vive el gris.
Los años se deslizan como agua,
y yo, un río que nunca es feliz.
Si algún día me pierdo en el aire,
si me vuelvo apenas un susurro fugaz,
recuerda que fui un alma cansada
de luchar contra un mar que no puede calmar.
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