Entradas

Mostrando las entradas de febrero, 2026

Cosecha de momentos

  Camino ligera, sin raíces que me aten, recogiendo fragmentos de sol y viento. El mundo me parece extraño, y a veces me pregunto si vine aquí para observar más que para vivir. Sueño con espacios suaves, con casas que no pesan, con días que se abren como flores. No busco ataduras, solo instantes que me recuerden que existir puede ser un poco más amable. No sigo mapas ni caminos ajenos, solo dejo que cada momento toque mi piel y me enseñe que, aun sin pertenecer del todo, hay belleza en este viaje extraño.

Herencia invisible

 Aprendí del amor mirando desde una esquina, donde las palabras pesaban más que los abrazos. Aprendí que a veces “te quiero” suena a puerta cerrándose, y que hay mesas servidas que se enfrían en silencio. Crecí creyendo que amar era resistir, que quedarse era valentía aunque doliera. Por eso ahora cuando alguien pronuncia promesas, mi pecho no florece— se protege. No es que no crea en el amor. Es que lo vi romperse tantas veces que confundí sus ruinas con su forma verdadera. Y todavía estoy aprendiendo que tal vez amar no debería doler tanto.

Hoy los miro distinto

  Como si el tiempo hubiera bajado la voz y me obligara a escuchar. Miro sus risas —esas que antes pasaban rápido— y ahora se quedan, se me apoyan en el pecho. Sus chistes, sus pequeñas quejas, hasta el silencio entre palabras tiene peso, tiene nombre. Pienso: ¿y si este instante fuera el último? y no por miedo, sino por amor. Porque cuando uno ama así, con esta lucidez que duele, cada gesto se vuelve sagrado, cada mirada una despedida que todavía no quiere serlo. Hoy no quiero huir del tiempo. Hoy quiero quedarme. Mirarlos bien. Guardarlos despacio. Por si acaso. Y Si algún día el tiempo me los quita, que sepa que mi familia fue el lugar donde aprendí a amar sin medida.