Entradas

Mostrando las entradas de enero, 2026

🌻 🌻 Volver a mí cuando me siento vacía

Cuando no sienta nada y la vida parezca un paisaje detrás del vidrio, voy a recordar esto: No existe peor vacío que extrañarme a mí. No tengo que correr. No tengo que demostrar. Solo volver. Volver a lo que un día me hizo sonreír, a lo que me sostuvo cuando dolía, a la parte mía que siguió incluso en automático. Así como pienso, siento. Así como sueño, creo. Necesito lluvia para florecer, no castigo. Esto también va a pasar. Yo sigo acá.

A veces quiero ser niebla

A veces quiero ser niebla, no estar, no doler, no pesar, disolverme en la madrugada como un pensamiento que nadie recuerda. Estoy cansada de cargar días que no preguntan cómo estoy, de sonreírle al mundo cuando por dentro todo grita. No quiero morir, pero tampoco sé cómo vivir cuando el alma se siente como una casa vacía. Me siento sentada en el borde de todo, mirando cómo otros caminan, y yo apenas respiro. Y aun así… sigo aquí. No por valentía, sino por costumbre, por promesas que me hice en voz baja, por sueños que todavía no saben mi nombre.

“No me solté”

Hubo años en que viví como quien respira bajo el agua, contando monedas, contando fuerzas, contando las ganas de no desaparecer. Perdí trabajos y con ellos una identidad que otros creían pequeña pero para mí era casa. Siete años no son poco, son raíces arrancadas a mano limpia. Me miraron con lástima, con hartazgo, con consejos que no pagan cuentas ni abrazan de noche. Me dijeron “aguantá”, como si aguantar no doliera, como si no dejara marcas. Lavé, limpié, atendí, sonreí, cambié de rol como de piel, y aun así me preguntaban qué disfraz usaba hoy. Yo callé. Porque sobrevivir también es silencio. Hubo un diciembre en que el cansancio habló de muerte, pero yo —aunque no lo sabía— ya estaba eligiendo vivir. Vendí cosas, vendí orgullo, pero no vendí mi fe. Cuando nadie creía, yo dudé… y aun así caminé. Contra el viento, contra la falta, contra el miedo de quedar vacía. No fue suerte. Fue gracia. Fue Dios mirándome sin soltarme cuando yo ya no podía mirarme. Hoy sigo perdida, sí. Pero esto...