En los días festivos es cuando más me pesa los recuerdos, extraño tu sonrisa los momentos nuestro almuerzo cuando me contabas las historias de tu vida y me daban risa, ahora mi juventud se va despidiendo y te entiendo, ahora comprendo tu cansancio, ahora se tus preocupaciones quisiese contarte muchas cosas pero me limito a mirar el cielo yo se que solo somos instantes pero solo por uno quisiese volver a abrazarte.
Inefable
Oh, esta ineludible sensibilidad y el existencialismo del ser material. Nos arrastra a encajar, a seguir el ritmo del consumismo como todos los demás. Corremos todo el día sin parar, como si no estuviésemos realmente viviendo. Ya nadie se detiene a observar el cielo. Lo esencial parece innecesario ante nuestros ojos cansados. Este pequeño momento en el que escapo de este mundo y me detengo frente al río... Siento. Observo. Todo lo que anhelamos parece superfluo. El ser humano es tan complicado. ¿Y cuál es, entonces, el sentido de la vida? Si me conmueve tanto este instante, si puedo sentirme plena con solo mirar el ocaso, con oír mi propia respiración, y dejar que el viento me atraviese. Aquí, en este momento, siento que existo de verdad. J.G
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