Para quien pase por aquí


No sé muy bien cómo empezar, pero a veces parece que el peso de todo lo no dicho se siente más fuerte que las palabras. Hay momentos que pasan como un suspiro, y otros que se alargan hasta parecer infinitos, como si el tiempo quisiera detenerse solo para recordarme algo que no alcanzo a entender.


Siempre me he preguntado qué queda de nosotros en los lugares que dejamos atrás. Si las risas, las lágrimas, o incluso los silencios encuentran un rincón donde quedarse. Si el aire que respiramos allá sigue teniendo algo de nosotros.


Hoy todo se siente más frágil, como si el mundo estuviera suspendido de un hilo que podría romperse con solo un murmullo. Pero quizás así debe ser. Tal vez no estamos hechos para entenderlo todo, solo para sentirlo, para dejar que pase a través de nosotros, como el viento en una tarde tranquila.

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