Esta fría noche de junio

Esta lluvia hace juego con mi tristeza.

Los pensamientos negativos

hacia mi existencia

vienen como bruma pesada,

envolviéndome lenta, sin permiso.

Hay silencios que gritan más que palabras

y gestos que hieren más que gritos.


Me esfuerzo por ser útil, por estar,

pero el desdén ajeno me deja vacía,

como un plato servido

que nadie quiere probar.

¿Qué más tengo que dar

para no sentirme invisible?


Hoy no me animé,

pero no fue por cobardía,

sino porque hay días

en los que el alma pesa más

que cualquier vehículo.


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