Es raro

 

Es raro no poder sentir nada y, aun así, seguir.

Camino, hablo, sonrío cuando se espera que sonría. Cumplo con la marcha. La gente me mira y dice que estoy bien, que todo me está saliendo, que debería estar feliz. Ellos se alegran por mí, como si pudieran sentir en mi lugar lo que yo no puedo.


Pero yo… yo miro mi vida como si fuera un paisaje detrás de un vidrio grueso.

Puedo ver los colores, puedo escuchar las voces, puedo hasta imaginar que huele a algo bueno… pero nada traspasa.

Ni alegría, ni tristeza, ni miedo. Solo una calma extraña, artificial, como si estuviera en un sueño demasiado largo.


Me pregunto si este es el final del camino o si apenas es una estación.

Si es normal que la vida “correcta” se sienta como una réplica y no como la original.

Quizá mi cuerpo está aquí, pero mi alma sigue buscándome en otro lugar.


Y mientras tanto, sigo.

Porque eso es lo que hago: seguir, incluso cuando no siento nada.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Inefable

Cicatrices del aire

Noviembre