Mi lloron favorito
No sé dónde estás ahora, y eso me duele más que cualquier cosa. No saber si estás bien, si dormís bajo el sol o si ya sos una estrellita mirándome desde arriba. Pero quiero que sepas algo: te sigo amando con la misma fuerza de siempre.
Todavía escucho tus ronquidos en las noches silenciosas, todavía espero sentir tus patitas grandes trepando a la cama. A veces me parece verte pasar, o me parece oír ese llanto raro y tierno que solo vos tenías, como si quisieras decir “estoy acá, mamá”.
Me pregunto si sabías cuánto te amaba, cuánto te necesitaba. Tal vez sí, porque los gatos no necesitan palabras para entender el amor. Vos lo sentías cada vez que te acariciaba, cuando te cubría en los días fríos o cuando te hablaba como si fueras un niño.
Fuiste mi compañía, mi calma, mi pequeño dormilón. Fuiste hogar.
Y aunque te hayas ido —sea donde sea—, seguís siendo parte de mí.
Todos te extrañamos rubio ya no tiene a quien molestar, y Micha te busca en las siestas que dormian al sol. Creo que te fuiste a hacerle compañia a Miku mi negra hermosa.
Si estás allá afuera, por favor, encontrá un lugar suave para descansar. Y si ya sos libre en otro cielo, ronroneá fuerte, para que pueda escucharte cuando mire las estrellas.
Gracias por amarme a tu manera, por elegirme.
Te extraño cada día, pero te llevo en el alma, mi querido Michifus. 💫
Con todo mi amor,
Comentarios
Publicar un comentario