La cuenta de las cosas pequeñas

 

Hay una libreta invisible en casa

donde se anotan los favores que nunca vuelven,

y el sonido de las monedas

cuando cambian de manos sin hacer ruido.

Yo aprendí a caminar ligero,

como si todo lo que toco

tuviera dueño antes que yo.

A veces guardo un deseo en el bolsillo

y lo miro de reojo,

como quien teme que también

se cobre intereses.

En la mesa se reparten los días:

unos para otros,

uno o ninguno para mí,

pero yo sonrío igual

como si no supiera contar.

Hay viajes que nacen en silencio

y flores que crecen sin permiso,

y yo, por primera vez,

compré una entrada al cielo

sin pedir fiado a la culpa.

Pero en la casa,

las cuentas siempre hablan en voz alta,

y el aire se llena de números

que nadie recuerda haber prometido.

Yo solo quería una cosa pequeña:

un lugar donde mi nombre

no sea siempre “después”.

23/10/26


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