Esta fría noche de junio
Esta lluvia hace juego con mi tristeza. Los pensamientos negativos hacia mi existencia vienen como bruma pesada, envolviéndome lenta, sin permiso. Hay silencios que gritan más que palabras y gestos que hieren más que gritos. Me esfuerzo por ser útil, por estar, pero el desdén ajeno me deja vacía, como un plato servido que nadie quiere probar. ¿Qué más tengo que dar para no sentirme invisible? Hoy no me animé, pero no fue por cobardía, sino porque hay días en los que el alma pesa más que cualquier vehículo.