A veces quiero ser niebla
A veces quiero ser niebla, no estar, no doler, no pesar, disolverme en la madrugada como un pensamiento que nadie recuerda. Estoy cansada de cargar días que no preguntan cómo estoy, de sonreírle al mundo cuando por dentro todo grita. No quiero morir, pero tampoco sé cómo vivir cuando el alma se siente como una casa vacía. Me siento sentada en el borde de todo, mirando cómo otros caminan, y yo apenas respiro. Y aun así… sigo aquí. No por valentía, sino por costumbre, por promesas que me hice en voz baja, por sueños que todavía no saben mi nombre.